LIBERTAD EN CUARENTENA

Hemos sido liberados, ¡vivamos la libertad!
Gálatas 5:1

Durante los últimos 2 meses hemos vivido confinados en nuestras casas debido a un enemigo invisible que ha generado incertidumbre y temor, no solamente por sus efectos nocivos en la salud sino por las secuelas en la economía familiar y empresarial, e incluso en el desarrollo de nuestras relaciones sociales. Aunque nuestros hogares no son cárceles,  al estar obligados a mantenernos en ellos hemos terminado por experimentar la limitación de nuestra libertad, pero, ¿realmente eramos libres antes de la cuarentena?

La libertad es un concepto profundo y complejo, debido a que está estrechamente relacionado con nuestra idea sobre el sentido de la vida. Algunos consideran que se trata de la posibilidad de hacer todo lo que desean siguiendo una premisa: el límite está en no perturbar la libertad de los demás. Bajo esa idea, los países occidentales han optado por un sistema de libertad propio de la democracia; incluso, hemos sido testigos del "avance" de los derechos que día a día muchos exigen en tono de protesta. 

Durante la Segunda Guerra Mundial, el neurólogo y psiquiatra Víktor Frankl, de origen judío, fue llevado junto con su esposa, padres, y otros miembros de su familia, a una serie de campos de concentración nazi, en los cuales permaneció por 3 años. Casi todos sus familiares, incluida su esposa, murieron allí, y él trabajó en esclavitud hasta que la guerra terminó. Fue testigo de cómo todo su pueblo perdió todas las libertades de las cuales gozaban. Sin embargo, después de esa terrible experiencia Viktor, en su libro "El hombre en busca de sentido", señala que algunos hombres en medio de esa situación consolaban a otros, llegando a ofrecer incluso el último pan que tuvieran. Su conclusión al respecto fue que aún en medio de las circunstancias, los hombres mantienen la libertad: ellos pueden elegir la actitud que adoptan frente a lo que viven.

Cerca De La Prisión, Cinta De Maquinilla De Afeitar
La peor prisión en la que un hombre puede habitar está en su propia mente: ideas que terminan por volverlo esclavo de cualquier cosa que le impida la libertad de elegir la actitud que puede tener, y que lo llevan a perder la fe en el futuro, condenándolo a la muerte de vivir una vida sin propósito. Sabemos que así es porque cada uno de nosotros experimentó esa cárcel durante su vida. En nuestro caso, la esclavitud fue producto de la falsa idea de que la libertad era hacer lo que quisiéramos, lo que nos terminó sumergiendo en una cárcel de vicios: alcohol, drogas, promiscuidad, pereza, pérdida de tiempo, necesidad de aprobación, compras, viajes, conocimiento, comida entre otras cosas. Terminó en una condena que solo se levantó con la aparición de Jesús en nuestras vidas.

Un pensamiento normal es creer que nada nos esclaviza. Con facilidad lo vemos en la idea de cualquier adicto: "puedo dejarlo cuando yo quiera". Jesús dijo: cualquiera que elija una vida de pecado está atrapado en una vida sin salida y, de hecho, es un esclavo. Todos terminamos siendo dominados por alguna cosa, así que es probable que antes de la cuarentena algunos no fuéramos libres en realidad, y ahora tenemos la oportunidad de serlo al transformarnos y dejar atrás viejos hábitos que solamente nos hacían prisioneros de una vida sin propósito.

En las circunstancias que estamos experimentando podemos vivir la libertad que ya nos ha sido dada al elegir la actitud que vamos a tener, o al reconocer que algunas cosas en realidad nos mantenían esclavos: reconocer la verdad es la única forma de ser libres.

Comentarios

  1. Muy bueno, me puso a analizar... somos esclavos de si mismos que nos permitimos ser esclavos de lo que nos rodea, pero tienen razón la libertad nos es si estas encerrado físicamente o no, la libertad es la actitud que tomas en cada circunstancia de la vida.

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