ANTES DE HACER HISTORIA
En 1.980 Mike, un joven afroamericano que vivía en Carolina del Norte, Estados Unidos, se presentó con ilusión al equipo de baloncesto de su escuela. Antes de las pruebas se había destacado en casi todos los deportes; sin embargo, debido a su estatura, no consiguió superarlas. El entrenador consideró que no tendría qué aportarle al grupo de jugadores. Ante la negativa, pidió que aun así lo dejaran acompañar al equipo para entrenar con los demás, y lo único que consiguió, tras varios rechazos, fue que le permitieran llevar los uniformes.
Un año antes participó en un campamento convocado por distintos entrenadores y fue considerado el mejor jugador de la primera semana. Pero sus papás no tenían el dinero suficiente para que continuara en el campamento. No obstante, los entrenadores le pidieron que se quedara otra semana: ellos cubrirían sus gastos si él trabajaba cocinando para el resto de los jugadores. Mike aceptó servirles a sus contrincantes.
Para 1.998 ya nadie lo conocía como Mike: se había convertido en Michael Jordan, una leyenda del baloncesto que había ganado junto a su equipo 6 campeonatos de la NBA. Aunque el documental The Last Dance ("El último baile") que se estrenó recientemente en Netflix se enfoca en la historia del último de esos triunfos, nos resultaron asombrosos ciertos detalles de la historia del histórico jugador.
¿Qué hace que un hombre se vuelva "legendario"? ¿Cómo logra alguien convertirse en el titular de miles de artículos? Un niño que fue rechazado por su estatura, que sirvió a aquellos con quienes después se batiría en el campo, y del que pensaron que "nada podría aportar", terminó elegido por un equipo que, antes de su llegada, era el hazmerreír de la liga. "Era un equipo de mediocres", señalan en el documental.
La historia de Michael Jordan es increíblemente similar a la de David, el pequeño pastor que fue rechazado y tenido en poco, y que se hizo líder de un grupo de hombres miserables, desechados, y muchas veces nos preguntamos ¿Cómo terminó David siendo Rey?
En el caso de Michael Jordan, pasaron 6 años antes de que fuera campeón por primera vez. A pesar de que se crearon estrategias específicas ("Jordan rules") dirigidas contra su destreza en el campo, y que le impidieron durante 3 años consecutivos pelear por el título, Michael no se rindió, se levantó una y otra vez con determinación y se preparó para volver a intentarlo.
Un evento en particular nos llamó la atención: a pesar de las muchas burlas sobre su estatura cuando ingreso a la NBA, él entendió que debía ganarse el respeto, y no lo haría con palabras sino con su juego y determinación. Esto nos muestra el diferencial que Michael Jordan llevaba consigo: había trabajado en su carácter durante todos los años de preparación.
¡David hizo lo mismo! pasaron muchos años antes de que se convirtiera en rey de Israel y, debido a que en el camino fueron evidentes las capacidades que tenía, fue hostigado para impedir su acceso al trono. David no se rindió y al igual que Michael Jordan trabajó con disciplina, humillándose cuando tuvo que hacerlo y enfocándose en su meta. Los dos se hicieron humildes durante el tiempo de la preparación para permitir que los dones especiales que Dios les había dado brillaran a su tiempo.
En una conversación reciente un amigo nos enseñó que, aunque cada persona tiene dones que le abren puertas, es su carácter el que realmente le permitirá mantenerse en esos lugares a los que ha entrado. Nuestro carácter, así como el de David y Michael, se desarrolla en tiempos como estos: momentos en los que nadie ve lo que hacemos, en donde tenemos que trabajar con disciplina y en silencio, haciéndonos humildes para que el día de mañana la gloria de Dios brille sobre nosotros.
Si no aprecias la disciplina,
te esperan la pobreza y la deshonra;
si aceptas que se te corrija,
recibirás grandes honores.
Proverbios 13:18

Hemos estado tal vez engañados, creyendo que lo que nos va a ser triunfar es a través de aquel Don con el que fuimos bendecidos, pero no es este Don sino nuestro carácter que nos da fortaleza y disciplina que nos hace ser diferentes ante los demás, es en el carácter que nos tenemos que enfocar para que nuestro Don pueda crecer.
ResponderBorrarNada es imposible, aprochen su juventud se puede llegar lejos.
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