¿QUÉ IMPORTA?

Semanas antes de que tuviéramos que entrar en cuarentena, veníamos escuchando una serie de podcasts, los cuales impactaron nuestras vidas profundamente, haciéndonos reflexionar sobre la realidad del mundo en el que vivimos y la forma en que aportamos a la opresión y esclavitud de otros, y todo eso nos llevó a una conclusión: a veces, construimos todo lo opuesto a lo que Dios nos ha llamado a vivirlo, y lo peor de todo, lo hacemos en su nombre.

El podcast que les mencionamos, narraba la historia de cómo Salomón había construido parte del reino de Israel a través de forzar a las personas, creando un imperio que reina hasta hoy: el imperio de indiferencia y comodidad, en el que no solo no escuchamos el clamor de quienes están siendo oprimidos, sino que no nos importan sus dificultades, ya que solamente estamos interesados en tener una vida cómoda que podamos mostrarle a otros. Para lograrlo, Salomón acumuló riquezas, luego decidió construir una infraestructura consistente para proteger todo lo que había obtenido, y finalmente pudo presumirlo.

A pesar de que Salomón es famoso por haberle pedido a Dios sabiduría para reinar, no centró su energía en gobernar con justicia y rectitud, sino que se enfocó en conseguir cada vez más riqueza y, posteriormente, en asegurarse de tomar medidas para protegerla, de modo que pudiera luego enseñárselo a otros. ¿Acaso no es ese el modelo de éxito que todavía vivimos?  Usamos toda nuestra energía en acumular dinero, para ponerlo en un banco o asegurarlo del mejor modo posible, ¿y qué sentido tiene lograrlo si no lo presumimos? ahora resulta mucho más sencillo a través de Instagram, Facebook y otras redes sociales.

Tal vez a ustedes les pase como a nosotros que, cuando escuchábamos el podcast, en realidad pensábamos en lo terribles que eran los millonarios y poderosos que viven de este modo ¿no?, basta con pensar las veces que hemos leído que más del 50% de la riqueza mundial está en manos del 1% de la población, ¡no puede ser cierto! El punto es que nos resulta fácil a todos apuntar el dedo a quienes tienen más que nosotros, pero, ¿realmente no contribuimos también a ese imperio de indiferencia y comodidad?

Nos gustaría invitarte a hacer el mismo ejercicio que escuchamos para ilustrarnos sobre eso: mira en la etiqueta de tu ropa o de tus zapatos dónde han sido hechos ¿tienes idea de cuáles fueron las condiciones en las que se produjo? ¿fueron realmente responsables con el medio ambiente en su producción? ¿has pensado quién se sentó a elaborarlos? ¿cuánto tiempo trabajan al día? ¿descansan los fines de semana? ¿pueden compartir con sus familias? ¿su trabajo les genera un desgaste en sus manos, su espalda? ¿cuánto del dinero que te costó comprarlo le corresponde a esa persona? éstas son solo algunas de las muchas preguntas que uno podría hacerse sobre esas personas, y el asunto no es sentirnos culpables por sus circunstancias, porque en realidad no siempre tenemos la respuesta de esas dudas y no es nuestra culpa, pero si nuestra respuesta es "qué importa", entonces simplemente hacemos parte de ese imperio de indiferencia.

Podemos ponernos la etiqueta que queramos, pero si descartamos todas esas preguntas porque "no importa, lo que importa es que lo mío y mi familia y amigos están bien", no somos mejores que ese 1% que tiene el 50% de la riqueza mundial.

Nuestras acciones afectan al mundo, y no se trata, una vez más, de sentirnos culpables, sobre todo ahora que vemos que la cuarentena está provocando que algunos no tengan con qué subsistir, se trata de sensibilizar nuestro corazón y tomar más conciencia, no podemos seguir pensando que el hecho de ir a una iglesia o leer la Biblia nos hace parte del reino de Dios, porque si no te importan cosas como esas, entonces haces parte de algo mucho peor, de un imperio que no escucha el clamor.

¿Qué te ha dado Dios? ser rico no es malo, para nada, Dios quiere vernos muy bien, lo malo es que se nos dé riqueza y la usemos solamente para producir más, proteger lo nuestro y poder presumirlo. Al final del día, la forma en que hayamos obtenido bienes, sean nuestros talentos, nuestro tiempo, experiencia, conocimientos, etc,  tiene un sólo propósito: traer justicia y rectitud al mundo. Sea cual sea la etiqueta que tengas, al final del día solamente importará en qué medida has contribuido a que el mundo sea gobernado por el amor y la misericordia, y no por la indiferencia y la comodidad.

Lo que concluimos después de muchas cosas de éste difícil tiempo, es que no se trata de dar absolutamente todo por lo que hemos luchado, porque también tenemos que planear un futuro para nosotros y nuestros hijos, así como disfrutar la vida y alimentar todo lo que nos motiva a vivir. Lo que realmente importa es ser sensibles al mover del mundo en nuestro entorno, es ver la realidad y sentir que en verdad nos importa, y que, finalmente, mostremos más el amor del que a veces pretendemos hablar.

"Predica el evangelio y, si es necesario, utiliza palabras" Francisco de Asís.


Super recomendado sobre el tema:
Documental de Netflix American Factory, nominado en los premios Oscar's.
Documentales DW, te dejamos los links: La ropa que llevamos y Detrás del lado brillante de la moda
El podcast se llama Armadillo y su realizador es Jesiah Hansen, lo puedes escuchar en spotify o en soundcloud. La serie que comentamos se llama Antireino, en particular el episodio 3 llamado El hijo de David. Te dejamos el link: Podcast

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